jueves, 15 de agosto de 2013

Adelanto de Capítulo+ Cosas extras por hablar (Felicidades Jenn)

Hola, Hola Tributos♥
¿Cómo están?
Lamento no haber dado señales de vida por aquí, pero ya el lunes entraré al colegio. Así que he estado de aquí para allá arreglando cosas sobre mi inscripción, libros, cuadernos...etc.
Prometo que entre mañana y el domingo subiré el Capítulo 21 (antes de que no tenga tiempo de hacer la semana siguiente)


HOY es 15 08 13......♥♥♥♥♥.¡EL CUMPLEAÑOS DE NUESTRA QUERIDA JENNIFER LAWRENCE!♥♥♥♥♥






















Jenn! Por darle vida a nuestra querida Katniss y más....:





¡Feliz Cumpleaños Número 23! Los tributos te amamos, admiramos.....!!! ♥
Jennifer Lawrence es una gran actriz al haber ganado un oscar y muchos premios más.
Aparte de tener una gran personalidad que enamora a todo el mundo.
"La fama no se le ha subido a la cabeza" ha dicho Liam H. ¡Y concuerdo con él!
(Agrego que me aguanté horas y horas de premios con tal de verla a ella ganando lo que se merece!)
Señores y Señoras: Mi Idola ¡Jennifer Lawrence!♥♥


(Lamento ya no poder escribir más, pero tengo un poco de prisa)

Ahora: unas pocas cosas que quiero decir :)


*Bueno, les diré que he estado meditabunda con la historia. Lo he pensado un poco y...la historia no tendrá más de 50 capítulos. De echo, es muy posible que sea entre el 40 y 45 que pueda acabar. Pero claro, si surgen más cosas, os avisaré. De verdad nunca pensé escribir más de 20, pero ustedes me animan a seguir escribiendo, aparte de que amo hacerlo. Espero que las ideas no se me acaben antes de tiempo...
(Tranquilos, vamos por la mitad jajaja)

*Los premios: DIOS! Hago la entrada... y cuando estoy a punto de publicarla es como que: "Hey, tienes un premio en mi blog, pásate" Sí, la actualizo y la actualizo...pero nunca la acabo. Ya ya, me pondré a la viva con esto de los premios. Perdonadme si creen que yo no los hago apropósito.

*El concurso: Ya tampoco me haré la tonta con eso. El primer concurso del blog estará agendado para el mes de septiembre. Será de relatos e imágenes! Subiré la entrada en cuanto me estabilice con la escuela y mis materias. ¡Váyanse preparando!

*Hoy les dejo un adelantito del Capítulo 21. Os advierto que algunas cosillas pueden cambiar, ya que éste se borró misteriosamente  y ahora estoy tratando de escribir lo que había puesto.
Aun así...¡Disfrútenlo!♥





Desperté, aferrada a las mantas que me cubrían la mitad del cuerpo.

Jadeaba, intentando tomar aire con tranquilidad. Mis ojos bailaron entre la oscuridad, se rindieron cuando no se podía distinguir nada más que sombras. Pasaron los minutos, y noté que la habitación se aclaraba poco a poco. Un primer rayo de luz traspasó la cortina...pero yo seguía atónita, pensando en la razón por la que se me había agitado tanto el corazón...
No fue una pesadilla. No se le podría llamar pesadilla a lo que soñé. Traté de alejar de nuevo las imágenes del sueño, entrecerrando los ojos.
<<Si Peeta estuviera aquí...>> asaltó esa idea mi cabeza. Empecé a pensar en sus brazos, mismos que hace no más de dos noches habían estado sosteniéndome....como siempre lo hicieron. Mi mano se estiró a mi lado....
Pero no. Claro que él no se encontraba allí, y por eso la soledad me invadió sin poder evitarlo.
El sudor frío fue el único que me devolvió a la realidad. Dejé la cama, sabía que no iba a dormir más. 
Me dí un baño, me cambié el pijama por ropa, y salí del cuarto. Pasé por el cuarto contiguo echándole una mirada de reojo. Justo ayer, Annie ofreció a Peeta que se quedara ahí, porque era muy tarde para regresarse solo a casa; los oí con la oreja pegada a la puerta. Obviamente, declinó la invitación de Annie.
Cómo aún era demasiado temprano, ella y su pequeñín seguían metidos en cama. Desayuné sola, sin dejar de mirar el reloj de pared. Pensé en pasar a la casa de Annie cuando era vencedora, para ver a Peeta.
Sin embargo...la idea se desvaneció al pensar en el sueño de anoche, y en que tenía que hacer algo antes de marcharme del Distrito 4.
La palabra Madre se formó en mi mente...





Opinen qué les pareció el pequeño texto!!! Además, no olviden felicitar a Jenn!! No todos los días se cumplen años!

Me despido.  Nos veremos dentro de estos días.

¡Hasta la siguiente entrada!       Mil besos              
                                                                               


                                         Con Cariño
                                                           Vuestra Escritora
                                                                                                                                                                                           Meena




sábado, 10 de agosto de 2013

Nuevo gifts de En llamas

Hola.
Así es, ahora tenemos nuevos gifts de En llamas.
Sin mas preangulos, se los dejo.

Oh! hoy es el cumpleaños de Suzanne Collins, escritora de esta maravillosa saga.
Gracias Suzanne por cambiar mi vida, solo por eso te perdono todas la muertes injustificadas :'(










                                           Son unos bellos agentes de la paz. *-*

sábado, 3 de agosto de 2013

Capítulo 21 ♥

♥Hola hola Tributillos!^^♥
¿Se la pasan bien? :D
En realidad tengo prisas, así que no explicaré mucho en general.
Sólo espero que disfruten el capítulo, como vuestra escritora disfruta haciéndolos!! :3
Sumérjanse en la lectura, vívanla, ámenla y (lo más importante) comenten qué les pareció! 
Ahora sí, es oficial, el pequeño Finn sale en este cap. ¡Por fin!

Ah, ¿saben que Sam Claflin se casó hace algunos días? Los tributos les deseamos que la suerte esté a favor de esta parejita tan mona. 

Sin más preámbulos......¡Aquí está el Vigésimo primer capítulo! ¡Disfrútenlo!
^^

*Aish... me recuerda a Finnick y Annie n_n*


                                      Capítulo 21- Finn  







El sol me deslumbró cuando se abrió la puerta lentamente.
El cuarto era de color azul, como el cielo en un día despejado. El techo era blanco y había tres ventanas con contorno de tono crema. Las cortinas tenían bonitos garigoleados  de diferentes formas.
Y en el centro...había una cuna.
Era chica, comparando con la gran habitación frente a nosotros. Annie fue la primera en acercarse, yo le seguí, un poco tímida. En ella estaba un bebé, del que sólo se podía ver su carita por culpa de las mantas que lo rodeaban. Él pateaba y manoteaba tratando de quitárselas. Miré de reojo a Annie, descubrí que sonreía de una forma en la que no había visto jamás en una persona.
Ella tomó con cuidado a su hijo y lo acunó en sus brazos con delicadeza. Éste abrió los ojos de par en par, lanzó unas carcajadas tiernas cuando su madre le sonrió, haciéndole cosquillas en el estomago. 
-¿Tienes hambre, pequeño?-dijo ella entre risas. El bebé dejó de reír por toda respuesta. Annie asintió antes de empezar a revisar el mueble a la derecha de la cuna. Buscó minuciosamente  pero al final suspiró y cerró el cajón sin nada en las manos.
-¿Peeta?- preguntó, todavía volteada.
-¿Si?- dijo Peeta, recargado en el marco de la puerta. Su voz me sorprendió un poco, casi olvidaba que estaba con nosotras.
-¿Me ayudarías a traer una caja de la comida del bebé aquí, a la habitación?- murmuró Annie, volviéndose - Yo no me la aguanto- suspiró.
-Claro- respondió..
-¿Katniss?- susurró entonces ella.
-¿Mmm?- fue todo lo que pude decir, atolondrada. Annie me dirigió una gran sonrisa.
-¿Podrías cargar al pequeño un momento?- me preguntó. Asentí con la cabeza, pero me empezaron a sudar las manos y las mejillas se me coloraron un poco. Se acercó a mí, para darme al pequeño Finn en brazos.
-Annie- dije nerviosa-, no puedo ¿Y si se me cae?-  rió levemente junto con Peeta; negó con la cabeza y me sonrió dándome ánimos.
-Qué va. Estoy segura de qué eso no pasará- por fin estiró los brazos para que yo cogiera al bebé. 
Torpemente, empecé a acunarlo. Se le habían cerrado los ojos. Me temblaban los brazos, aun así lo sostuve firmemente.
-Ya está- dijo Annie-. No te preocupes; no tardaremos- asintió y salió de la habitación con Peeta a lado.
Me quedé sola; miraba la entrada como si no fueran a volver nunca.
Apenas di un paso y el pequeño abrió los ojos de golpe. Me miró, escudriñando mis rasgos. Me congelé sin mover ni un solo músculo ni desviar la mirada de sus ojitos verdes.
-Bueno, entiendo que me mires así- reí al sostener la mirada de recelo del pequeño-, no me conoces...lo entiendo.- seguí murmurando, sin razón alguna-.Soy Katniss- me presenté ante él con una sonrisa.
-Ma...-farfulló el bebé.
-Sí, soy amiga de tu mamá- dije.-Y de tú papá- agregué, con un toque de nostalgia. Suspiré.-Te pareces tanto a él, con esos esos cabellitos color bronce, y esos ojazos verdes; aunque debo admitir que tus ojos se parecen más a los de Annie. En serio, ¿tu mamá no ha considerado ponerte Finnick Jr?- le pasé la mano por los cabellos, él comenzó a reír. Me volvió a mirar, pero esta vez con confianza y curiosidad.
-¿Todavía no tienes nombre?- le pregunté,aunque sabía que no me contestaría. Sin embargo, se puso serio y apretó sus minúsculos labios. 
-Creo que eso es un no- le sonreí. Me devolvió el gesto, abriendo su boquita sin dientes.- Por lo mientras, serás el pequeño Finn, ¿te parece?- le toqué la nariz con la punta del dedo, la arrugó instantáneamente, haciendo una mueca divertida. Reí y él me coreó.  Nos quedamos en silencio y viéndonos a los ojos de nuevo. Me perdí en sus ojos oscuros, de un verde que se me hizo parecido al bosque o la jungla. En esos ojos pude apreciar a Finnick, y todos los momentos con él salieron a flote en mi mente. No pude evitar echarlo de menos; una lágrima iba a estar a punto de bajar por mi mejilla cuando una voz llegó del corredor.
-Es muy tierno ¿verdad?
Me volví; pasé del verde al azul al mirar los ojos de Peeta. Estaba recargado en el marco de la puerta, bastante cómodo como para haber llegado en ese instante.
-Sí- contesté.-Bastante- él se acercó y se situó frente mío. En ese momento, el pequeñín levantó la vista y comenzó a estirar sus manitas, emocionado, buscando a Peeta.
-Pit. pit- balbuceaba, casi suplicante. Peeta sonrió.
-¿"Pit"?¿Sabe decir tu nombre?- le pregunté.
-Más o menos- murmuró él. El pequeño Finn lanzó un puchero al ver que Peeta no lo cargaba.- Ten- dije al pasárselo- . Parece que prefiere estar más contigo- sonreí.
Él lo cogió en brazos sin ninguna vacilación. Le sonrió y lo estrechó contra si. El bebé no podría estar más feliz.
Peeta comenzó a jugar con él. Yo me fui alejando, poco a poco, hasta que llegué al pasillo. Di la espalda a la habitación y observé el largo corredor. Curveé los labios un poco al descubrir al fondo la puerta de cristal que llevaba al balcón. Mi vista se paseó por la pared, se detuvo en el único marco que colgaba de ella.
Era una foto. En donde se representaba la imagen de Finnick y Annie, en su boda.
Acaricié los bordes suavemente; parecía que habían pasado mil años desde ese suceso. Annie había usado uno de mis vestidos de boda que diseñó Cinna; la tarta fue decorada por Peeta; en el Distrito 13 bailamos los de mi distrito para animar la fiesta, y yo me esforcé para parecer feliz ante las cámaras. Y a pesar de que esos momentos de guerra no los quisiera volver a rememorar, y en ese entonces todo lo que pasaba me aplastaba por dentro, realmente me sentía feliz por Finnick y Annie. Se notaba fácilmente que estaban locos el uno por el otro, cómo él la miraba....., cómo nunca soltó su mano, ni una sola vez, a partir de aquella vez.....
Era amor. Puro y hermoso. Ése que necesita el mundo para los tiempos de tempestad. Porque el amor te da esperanza cuando ya no hay nada en qué creer....
-Fue un día muy especial ¿no?- susurró Annie; pegué un brinco, asustada. Ni siquiera la había oído llegar.
-Annie...- dije, volteándome de golpe- me asustaste- farfullé.
-Lo siento- esbozó una leve sonrisa, pero se desvaneció al ver la foto allí colgada. El silencio se apoderó del ambiente.
-No hay día que no lo eche de menos- habló a media voz- Aveces me preguntó cómo sería tenerlo todavía a mi lado. Extraño su risa, sus bromas....todo.
Le dediqué una mirada y una media sonrisa, aunque yo también pensaba en mi amigo Finn. Suspiró.
-Me siento igual que tú- confesé, ella me miró-.Por Prim- aclaré- Pero es mejor seguir adelante, prometernos seguir bien, por ellos. No creo que a Finnick le haya gustado verte así- reflexioné.
-¿Sabes?- dijo- En mi hijo lo veo, es como si lo estuviera viendo a él. Me recuerda mucho a él. Y por eso y más, amo a mi bebé. Él hace que no me sienta tan sola y desdichada- sonrió.
-Sí- concordé-. Debería ponerle Finnick Jr- me reí.
-Finnick Jr....- rió - Mmm.... lo pensaré ¿de acuerdo?
Como algo instintivo abrí los brazos y me acerqué a ella; sonrió, también me abrazó cuando chocamos. 
Juntas, nos volvimos al cuarto de Finn. Peeta seguía cargándolo, meciéndolo con ternura.
-¿Desde cuando le hace tan bien de niñero?- sonreí, burlona.
Annie negó con la cabeza.
-Es innato en él- me dijo- El pequeño le quiere mucho, ¡Ya hasta sabe decir su nombre!- soltó unas cuantas carcajadas.
-Sí, me he dado cuenta hace rato- dije yo, imitándola.
-Eres muy afortunada- susurró de pronto, ya no reía, solo sonreía. La miré, un tanto extrañada por su comentario- Es una persona realmente maravillosa- continuó diciendo, observando a Peeta.
-Lo sé- suspiré. Una sonrisa tonta se me formó en los labios- Lo quiero tanto...- le confié sin darme cuenta. Abrí mucho los ojos al reconocer mi error y me mordí el labio.
-Espero que nunca olvides eso- Annie me dedicó su última sonrisa antes de adentrarse en el cuarto.
<<No lo haré>> le prometí en voz baja.





Aquella tarde salimos un rato a la ribera para disfrutar del agua fresca proveniente del mar.

Estaba sentada, muy cerca de la orilla, observando a Peeta y Annie jugar con el pequeño Finn en el agua. Sonreía cuando el bebé lanzaba una adorables carcajadas al salpicarse con las olas, y hacía pucheros cuando lo sacaban. 
Al principio no me animé a entrar; me quedé contemplando el lento trayecto del sol en camino al poniente, respiraba profundo y enterraba mis pies en la arena, bebiendo al máximo del la sensación de tranquilidad . Decidí acompañarlos cuando la claridad empezaba ralear. Empecé a quitarme la fina playera que traía puesta, dejando al descubierto un bonito bañador azul; doblé mi ropa, la dejé cerca de las cosas de los demás y dirigí mis pasos al gran océano. Annie me sorprendió caminado hacía mí cuando me volví.
-¿Te vas a salir ya?- le pregunté.
-El pequeño tiene frío. Está cansado- Finnick Jr corroboró con las palabras de su madre al bostezar tiernamente. Asentí.  
Vi a Peeta a lo lejos. Sonreí y corrí a su encuentro. El agua me rodeó las piernas al entrar en ella; era tan clara que podía ver mis pies sobre la blanca arena.
-Hola- me sonrió nada más llegar.-¿Qué te pasó en toda la tarde?- arqueó una ceja.
-Estaba pensando- dije al recostarme el agua, cerrando los ojos mientras flotaba.
-¿En qué?- inquirió Peeta. Tardé unos segundos en contestar. Me incorporé y lo miré.
-En todo lo que paso..., en Finnick- murmuré, perdida en el horizonte.
-¿Por qué?- me preguntó a su vez. Solté un suspiro.
-Peeta...¿Crees que Finnick hubiera ido con nosotros al capitolio si hubiera sabido lo de Annie...?- ahora él se tomó su tiempo en contestar.
-Yo creo que sí- dijo finalmente, le eché una mirada extrañada-. No creo que hubiera querido que su hijo naciera en un entorno como en el que vivimos antaño. Te imaginas, hijo de dos vencedores...., un espectáculo grande sería si el pequeño saliera elegido en la cosecha..., iban a decir tan sólo que la suerte no estuvo a su favor. Para mí, no sería muy agradable ver a mi hijo ir a los juegos...- reflexionó mirando a Annie y su hijo sentados en la orilla. Se estremeció por culpa de un escalofrío al mencionar "juegos".
-Tienes razón- concordé con él, pensando que yo ya había llegado a la misma solución hace algún tiempo, aunque no se trataba ni de Finnick ni de Annie, si no...de mí y Peeta. Recordé cuándo el presidente Snow ya había planeado mi futuro con él....
El silencio nos envolvió como el gran océano a nuestro al rededor.
Una salpicada de agua me devolvió a la realidad.
-Esto es por todas las bromas que me hiciste en el día- se vengó Peeta. El ambiente de tensión se desvaneció con la brisa.
-¿Ah si?- dije, fingiendo indignación-. Yo no soy la que coquetea con las hijas de los panaderos- reí, devolviéndole la salpicada. Peeta puso los ojos en blanco.
- Ahí vas con lo mismo.....- suspiró exasperado.
-Calla y toma agua salada- lo bañé por completo de nuevo, riéndome.
Comenzó una guerra de agua; la espuma se arremolinaba a nuestro lado por agitarla tanto dando manotadas. Corrimos, con dificultad saltando las olas. Hubo un momento en el que me zambullí debajo de el agua, nadando hacía Peeta. Lo tomé de los pies y él dio un brinco.
-¡No!¡Katniss, no lo hagas!no se me da bien nad....- tiré de él, arrastrándolo conmigo a las profundidades. Nuestras caras se encontraron bajo el agua, le miré esbozando una sonrisa sin separar los labios. Su cara era de pasmado. Pataleó hasta llegar a la superficie, fui en pos de él.
-¡Estás loca!- me apremió, nervioso-. ¡Me podría ahogar aquí!
-Tranquilo, yo te sostendré- me sentía un poco apenada por el remordimiento-. Necesito que me ayudes- le pedí.
-Creo que sabes que no sé nadar muy bien- me dijo, ruborizándose.
-Sólo flota y patalea- le ordené. Nadamos juntos en dirección a la orilla.
-Esto es raro. La chica sosteniendo al chico, debería ser al revés ¿no?- me sonrió. Su melodiosa risa rompió el sonido de las olas-. Sí qué es embarazoso.
-No seas tonto- le dije riendo- ¿Desde cuándo eso se aplica con nosotros?¿Has olvidado quién cuido a quién en los juegos?- me burlé.
-Nos cuidamos mutuamente- sonrió. Asentí, apretando un poco su cuerpo con el mío. 
Al llegar cerca de la playa mis brazos, envueltos en su torso, se negaban a abandonar la hermosa sensación de tener cerca el calor usual de Peeta. Se soltaron por fin de él, aunque a regañadientes. Vimos que Annie nos hacía señas, indicando que nos fuéramos a reunir con ella.
-Es hora de regresar- murmuró. De reojo vi que miraba al pequeño Finn.
-Hey, vas a ser un buen padre, Mellark- dije mientras caminábamos.
-¿En serio?- preguntó sarcástico.
-Annie ha dicho que es innato en ti- asentí-. Además de confiarme que teme que su hijo te quiera más a ti que a ella.- ironicé.
-¿Ella dijo eso?....,Ajá, eres una mala mentirosa, Katniss Everdeen- me dio una palmadita en el hombro.
-¿Queréis ser padre algún día, Peeta?- solté sin pensarlo, pero le quité un poco de importancia al reír y salpicarle de agua. Él rió y me devolvió la salpicada. En ese instante pisé una minúscula roca enterrada en la arena. Lancé un quejido y levanté el pie,y cómo mi suerte no podía ser menos, llegó una ola que me hizo perder el equilibrio. Era de esperar que Peeta ya estaba allí para atraparme antes de caer.
-Lo siento- me disculpé. Pero una parte de mí estaba agradecida y emocionada de estar otra vez cerca de él, envuelta en sus brazos. El corazón casi se me salió del pecho cuando levante la vista a sus ojos-.Últimamente soy más torpe de lo normal.- iba a reír, pero la mirada intensa de Peeta me hipnotizó.
- Y tú- indagó- ¿Alguna día queréis ser madre?- me preguntó con una sonrisa que me cortó la respiración.

Lo había dicho en broma. Pero no pude evitar que su pregunta me persiguiera lo que restó del día. Me interrogaba a mi misma, sin embargo no contestaba por el miedo a la respuesta. Sólo hasta que concilié el sueño en la madrugada fue cuando sus palabras dejaron de revolotear en mi cabeza.......


                               







                               *O no se ven muy monos* Awss! n_n






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¿Qué les pareció? ¿Les gustó?
                                                           *Díganme que sí n.n*

No perdáis más el tiempo y cuéntame que te pareció....

                                                  Con Cariño
                                                          Vuestra Escritora
                                                                                Meena


¡Que la suerte esté siempre a su favor, tributos!

Besos & Abrazos...



lunes, 29 de julio de 2013

las enseñanzas de ser tributos

HOLA!
Asi es, para todos esos hungers y mutos que creen que Los Juegos Del Hambre no son mas que unos niños obligados a matarse entre si, les quiero dejar esto:


-Katniss nos enseña que debemos luchar para salvar a quienes más queremos.

-Peeta nos enseña a demostrar que somos algo más que piezas y que debemos proteger a nuestro amor.

-Gale nos enseña que por una hacer una tontería puedes perder a tu mejor amiga.

-Prim nos enseña a mantener la dulzura en los momentos más difíciles.

-Haymitch nos enseña a ver la vida con otros ojos, al saber que los tuyos han desaparecido de tu vida.

-Madge nos enseña que debemos confiar en tu único apoyo y debes ayudarle.

-Rue nos enseña que debemos salvar nuestra vida ayudando a alguien que admiras.

-Glimmer nos enseña que la belleza no es todo y no sirve para ganar siempre.

-Clove nos enseña que si eres cruel, habrá alguien que te pare los pies.

-Cato nos enseña que tras esa capa dura existe una buena persona.

-Thresh nos enseña que debemos vengar a nuestros compañeros con buena voluntad.

-La Comadreja nos enseña a sobrevivir sin matar.

-Marvel nos enseña que si matas a alguien, otra persona te lo hará pagar.

-Cinna nos enseña a querer y a apoyar. Nos enseña lo que es un verdadero amigo.

-Snow nos enseña a ser malvados, pero también nos enseña a saber que alguien lo será más que tú.
-Effie nos enseña modales y no maltratar a la caoba. Nos dice que cada día puede llegar a ser muy muy importante.

-Caesar nos enseña a dar el último empujoncito para que alguien sea recordado.





viernes, 26 de julio de 2013

Capítulo 20 ♥

♥Tributos, tributos^^
¿Cómo están?¿Listos para otro capítulo?^^
¿Yo? Emocionada por que ya estamos en cap 20!!!! Pff!! Nunca pensé llegar hasta acá! (de hecho, tenía planeado acabar la historia al llegar al capítulo 21)
Bueno, les voy a relatar algo gracioso que me sucedió al escribir esto.
Sé que les había dicho que iba a salir por fin el pequeño Finn :) y ya tenía la parte planeada (en mi cabeza) de esta adorable escena. Pero, no sabía cómo introducir ésta parte, ya que era un poco corta para que fuera un capítulo completo. Así que, tuve que pensar en cuál sería el "Relleno" de todo el cap. Después de meditarlo por horas, por fin planeé el cap completo, y me puse manos a la obra.
¿Qué creen? Lo chistoso es que éste "Relleno" (que nada mas iban a ser unos cuantos parrafitos) se me extendió tanto que...ya me pasaba de las 1900 palabras y aún no llegaba a la parte de Finn.
*Dato: mis capítulos no llegan a tener más de 1600 palabras. Tengo una pequeña obsesión de revisarlas en word, para saber si no los he echo demasiado cortos*
Y eso que le quité todavía diálogos y cosas extras.
Pero, por alguna extraña razón, este capítulo me fascinó por completo, tanto como escribirlo, tanto como leerlo; porque se narra algo del Distrito 4, o los momentos en la casa de la Aldea de los Vencedores. (sabrán a qué me refiero ahorita que le lean). No es tanto como los otro que he escrito, siento que es diferente.... y eso es lo que me gusta. Además de que también pienso que he mejorado un poco en la narración.
Al fin y al cabo, las mejores cosas salen de los momento más inesperados.^^

Sin más preámbulos, os invito a que lean el Capítulo 20, y les encante tanto como lo ha pasado conmigo.
Léanlo, Ámenlo....Y COMENTEN. Sabéis que su opinión es muy importante^^

¡Disfruten del vigésimo capítulo de este blog y esta maravillosa historia!♥


Tick Tock, Tick Tock.
Cada vez más cerca de Catching Fire...
Tick tock....

*O no está preciosos el Gif, me encantó*




              Capítulo 20- Un recuerdo plasmado en pintura.






Aún era muy temprano cuando llegamos a la casa de Annie; el silencio y la tranquilidad fueron los únicos que salieron a recibirnos.
Avanzamos a hurtadillas por la puerta y el piso principal de la casa, con tal de no despertar a los que seguían durmiendo. La bonita bata de Annie terminó sucia y llena de arena, así que tuve que cambiármela nada mas llegar a la habitación; cuando salí, descubrí que Peeta también se había cambiado de ropa, ahora llevaba unos pantalones oscuros y una chaqueta café que le quedaba muy bien, obviamente, no podía faltar el doble nudo en sus zapatos. Sonreí al recordar ese detalle. Él estaba a punto de salir por la puerta cuando mi voz lo detuvo.
-¿A dónde vas?- susurré a media voz mientras avanzaba hacia él.
-Oh,- se sorprendió al verme- pensé que ibas dormir un poco más.-sonrió- Voy a ir a la plaza, ¿Quieres acompañarme?- me preguntó en el mismo tono con el que le hablé.
Por toda respuesta, sonreí y me cerré el cierre de mi chaqueta.
A pesar de ser primavera, afuera había un frío invernal. Me rodeé con los brazos y me encogí un poco sobre mi misma. No paraba de ver con curiosidad el vaho que salía por mi boca cada vez que exhalaba, me pasé mucho rato lanzando bocanadas de aire solo para ver la pequeña nube de humo blanquecino.
Recorrimos por completo la Aldea de los Vencedores, pasamos una fila entera de casas antes de llegar al camino que lleva al centro del distrito. A mitad de camino pudimos ver, no muy lejos, la playa, y los botes pesqueros atrancados en ella; había varias personas reunidas en esa zona, llevando redes, cañas de pescar y cebo. Algunos hombres se encaramaban en las embarcaciones y zarpaban hacia el océano; se alejaban tanto hasta parecer unas hormigas en la lejanía.
Por fin llegamos a las calles principales del Distrito 4, deambulamos en ellas. Éstas bullían de actividad por todas partes. Peeta pasaba a varios sitios, aveces a comprar, aveces a saludar; la gente lo reconocía y le sonreía amablemente; él también sonreía cuando gritaban su nombre y agitaban la mano.
Ya en la plaza, levanté la cara para poder ver las banderas azules que la decoraban. En ese lugar había aún más bullicio que en cualquier otra calle. La plaza era enorme y allí se asentaban todos los comercios más grandes e importantes. Las personas corrían de un lado al otro. Felices. Normales.
El Distrito 4 estaba lleno de vida. Y no podía no sentirme maravillada por esto. Si no hubiera llegado a aferrarme al brazo de Peeta, me habría perdido entre ese mar de gente.
-¿Siempre ha sido así?- pregunté en un murmullo, admirando aún mi entorno.
Peeta negó con la cabeza.
-La mayoría de los comercios y decoraciones fueron después de la derrota del Capitolio. Tal vez el Distrito 12 se viera así si no hubiera pasado lo que pasó- dijo con un toque de nostalgia y dolor. No pude evitar imaginarme a agentes de la paz en lugar de toda la gente y el infinito silencio de todas las personas ,escondidas en sus moradas, temiéndole a su tiránico gobierno. Él me sacó de mis pensamientos.
-Todavía falta un lugar más antes de irnos- me sonrió. Lo miré de reojo, tenía ya bastantes bolsas colgadas en ambas manos ¿qué más le faltaba comprar? Tratándose de Peeta, no sé cómo no lo pude suponer.
Se ataron todos los cabos cuando llegamos a la panadería de la ciudad. Una campanada sonó cuando atravesamos la puerta, en ese momento alguien gritó desde el fondo de la habitación.
-¡Peeta!¡Hola!- una chica pelirroja corrió hacia Peeta.
-Phoebe, hola- saludó con una sonrisa y un corto abrazo. Luego me tomó de la mano y me adelantó unos pasos.
-Katniss, te presentó a Phoebe. Phoebe, ella es Katniss- nos puso frente a frente. La muchacha me dirigió una sonrisa que me recordó mucho a Delly Cartwright.
-¡Encantada, Katniss!- me estrechó la mano con vehemencia.
-Gracias...igualmente- sonreí lo mejor que pude. Phoebe no perdió más tiempo conmigo y se centró en Peeta.
-¿Qué te trae por aquí, esta vez?- le preguntó, pestañeando sin dejar de sonreír. Puse los ojos en blanco.
-La misma razón por la que siempre vengo- dijo Peeta divertido. Phoebe soltó unas cuantas carcajadas- ¿Está tu padre?- preguntó él un rato después. La chica asintió y  le indicó que la siguiera. Peeta se alejó, no sin antes prometerme que regresaría pronto.
Estuve un rato a solas en esa sala llena de pan y un olor delicioso. Regresó al cabo de unos minutos, y ya llevaba una gran bolsa de pan. Y una Phoebe pegada a la espalda.
-¿Qué es eso que huele tan maravilloso?- murmuró Peeta olisqueando el aire.
-Bollos de queso recién salidos del horno- contestó la pelirroja. Inevitablemente, él me miró con un brillo en sus ojos.
-¿Quieres unos, Peeta?-preguntó la chica.
-No, no gracias. Ya no me alcanza para comprar más cosas- dijo Peeta dejando caer los hombros.
-Insisto- dijo Phoebe, que metió 3 pequeños panes en la bolsa, que estaba a reventar-, cortesía de la casa- terminó con una sonrisa.
-Gracias, Phoebe- le contestó Peeta de la misma manera. Después de que se despidieran y yo dedicara unas cuantas sonrisas más, salimos de la panadería.
Nos alejamos de las calles, permitiendo que la tranquilidad nos fuera atrapando de nuevo en camino a la Aldea de los Vencedores.
-¿Un bollo, señorita Everdeen?- dijo Peeta sacando el pan de la bolsa, e inclinándose en una pequeña reverencia- Sé que son sus favoritos- rió por lo bajo para no perder la formalidad y elegancia.
-Gracias- contesté inclinando la cabeza-, lo tomaré sólo porque me acabo de dar cuenta que estoy muerta de hambre- dije riendo y arrebatándoselo de la mano- Además, fueron gratis- agregué.
-Sí, muy considerado de parte de Phoebe- dijo.
-Oh, vamos...¿Acaso no te diste cuenta?- dije burlona.
-¿De qué tengo que darme cuenta, Katniss?- susurró Peeta, extrañado.
-Pues, de que esa tía está loca por ti- solté.
-¿Qué dices? No lo creo....o, bueno, creo que puedas tener razón- frunció el entrecejo y se mordió el labio.
-Te lo dije- le contesté riéndome. Caminamos un rato en silencio.
¿Te importaría que hiciéramos una parada antes de llegar a la casa de Annie?- me preguntó, serio.
-¿A dónde?
Él escudriño con la mirada las casas de la Aldea de los Vencedores, al entrar en ésta.




-Entonces, ¿Es aquí dónde vives?- dije mirando la casa de hito en hito.
-Sí. Bueno, en realidad es casa de Annie, la que le dieron a ella cuando la proclamaron vencedora en los juegos- explicó Peeta al dar una última vuelta al cerrojo con las llaves. Al entrar, depositó todas las bolsas en un mueble cercano y se dispuso a ir de un lado a otro, escombrando un poco y revisando las habitaciones.
Me quedé estancada un instante cuando la puerta se cerró en pos de mí. Como vi que Peeta tenía mucho que hacer en ese lugar, no quise molestarlo y me decidí por dar un pequeño tour turístico por aquella casa. Me llamaba mucho la atención en que esas casas eran muy diferentes a la Aldea de los Vencedores del Distrito 12; como lo había sospechado en el primer momento en que las contemplé, eran bastante grandes. La primera planta, en general, tenían cierto parecido: la cocina, el salón de estar, el pasillo que lleva a la entrada...todo me era conocido y al mismo tiempo extraño. Dejé de vagar por allí y subí las escaleras para ver si tal vez había algún cambio en el piso de arriba.
Claro que lo había. Este tenía 2 habitaciones más de lo que tiene cualquiera de nuestras casas en nuestro distrito. Uno de los cuartos tenía una puerta cristalina, en donde se podría apreciar un balcón con vista al océano. Paseo por el pasillo, viendo de reojo todas las habitaciones, dirigiéndome hacía la puerta de vidrio. Pero antes de llegar, algo me distrae.
A mi izquierda se encuentra un dormitorio. Insinúo que es en donde durmió Peeta en su estancia aquí; es el único aposento de todos que se ve despejado e iluminado, porque los demás  están comidos por las sombras o cerrados bajo llave.
Traspasé su umbral. Las cortinas se movieron por el aire y me acerqué a la ventana para cerrarla; cuando estuvo sellada, despejé la tela para poder ver a través del cristal. Era una vista limitada, comparando con la del mirador, pero de ahí se podía apreciar a lo lejos el pequeño risco en el que estuvimos esta mañana. Rodeé la cama, deslizando mi palma por la suave cobija; acto seguido me senté en ella. Se oyó el rechinido usual proveniente de un mueble viejo ; y algo se asomó por una esquina de la cama al rebotar mi cuerpo en el colchón. Estiré mi mano para tomar el objeto: era una libreta.
La empecé a hojear, y página tras página me encontraba con bocetos echos a lápiz; de la jungla; la playa; botes en un muelle o viajando en el mar; la plaza y su bochorno de siempre, y.... de mí.
La mitad del cuaderno estaba lleno de retratos míos: yo con el vestido rojo y dos trenzas cayéndome sobre los hombros; caminando cerca del quemador y la zona de comerciantes; en el patio de la escuela; vestida con el traje del desfile de tributos, con llamas a mi alrededor ; disparando una flecha con mi arco......y la última, estábamos yo y Prim tomadas de la mano, viendo los pasteles de la panadería....
Cerré de golpe la pasta antes de que el recuerdo de Prim me llenara los ojos de lágrimas; traté de incorporarme, esconder de nuevo la libreta en su lugar y salir de ahí lo más rápido posible.
Traté, porque en cuanto me paré, algo entre mis pies me hizo tropezar y caer al suelo.
-Éste no es mi día- murmuré haciendo una mueca de dolor al ponerme de rodillas. Cerca mío, estaba una caja envuelta en una funda, era la misma cosa causante de mi caída. Tomé entre mis manos el objeto y le quité lo que lo cubría.
Me había equivocado;no era una caja: era un cuadro, un poco más grande que un porta-retrato. Volví su cara principal hacia mí y me encontré con una pintura, echa por Peeta.
Una explosión de colores inundó mis ojos. Pasaba las yemas de los dedos por cada trazo. La imagen se me hizo tan real como una fotografía. Esa pintura me trajo un recuerdo:
De repente, ya no estaba arrodillada en el suelo, si no, bajo el sol de una tarde de hace muchos años. Sentí que alguien me sujetaba la mano, pero mi vista solo buscaba entre las personas unos cálidos ojos azules. Y cuando me topé con ellos, bajé la mirada, cohibida. Fue allí cuando lo vi: el primer diente de león del año. Me agaché para cogerlo con delicadeza, temiendo que se fuera volando en cualquier momento. Al igual que temía que el rayo de esperanza, que pasó por mi corazón, me dejara con el viento.

Ese delicado y hermoso diente de león, estaba representado en ese cuadro. Y no podía hacer más que mirarlo sin descanso.

La pronunciación de mi nombre y otras palabras que no logré escuchar me sacaron de mi ensoñación.
-¿Katniss?- oí a lo lejos -¿Katniss, estás por aquí?- Peeta me llamaba.
-Disculpa ¿Qué habéis dicho, Peeta?- grité para que me oyera bien.
-He dicho que, hay que irnos ya a la casa de Annie.-su voz se fue aproximando hasta que apareció en la puerta-Si queremos llegar temprano al desayu...
Abrió mucho los ojos al verme con la pintura en la mano. Después, sus mejillas enrojecieron y me dirigió una mirada tímida y apenada.
-Supongo que.......debí ocultarlos bien- susurró Peeta, cohibido.
-Lo siento. Mi intención no era....- me empecé a excusar.
-No, no te preocupes.- esbozó una media sonrisa- Tenemos que irnos.
Asentí.
Acomodé el cuadro en su funda y lo dejé en la mesita de noche, apilado junto al cuadernillo.
-Por cierto- susurré al reunirme con Peeta en el pasillo-, es hermosa- le sonreí.
Curvó sus labios de una forma encantadora.






-¡Hemos llegado, Annie!- gritamos al unísono, cruzando la puerta. Reímos hasta llegar a la cocina.
Annie estaba ahí, preparando algo que olía delicioso. Me acerqué para saber qué.
-Panqueques- exclamé, emocionada. Annie afirmó con la cabeza.- Y chocolate- completé.
-Llegaron justo a tiempo para el desayuno-dijo ella sonriendo- ¿Dónde estuvieron toda la mañana?
-Peeta quiso visitar la plaza- dije mientras me servía una taza de chocolate caliente, junto con dos panqueques con algo de mermelada.
Annie le preguntó a Peeta que había comprado, y él le relató toda su lista de puestos y cosas. Hablaban animadamente sobre las personas que ambos conocían y reían cuando hacían algún chiste que solo ellos podían entender. Al final, Peeta le dio más de  la mitad de los artículos que compró a Annie, y ésta se lo agradeció con una gran sonrisa y un abrazo.
Me pregunté si hacían eso todos los días, o frecuentemente. Me dio una punzada en el estomago, pero lo atribuí al hambre, así que me apuré en darle bocados a mi desayuno.
Después de que ellos dos se sirvieran también, seguimos diciendo de cómo nos fue en la mañana. Me uní a la platica comentando sobre la marea de actividad que había en cada rincón del distrito, las observaciones que había visto en la casa de los vencedores y  otras cosas banales.
-¡Oh!, ¡casi lo olvido!- reclamé la atención, limpiándome los bigotes que se formaron sobre mis labios por culpa del chocolate-: en la panadería, conseguimos pan gratis solo porque la hija del panadero está enamorada perdidamente de Peeta- solté una carcajada tomando un bollo de queso. Annie coreó conmigo.
-Phoebe ¿no, Peeta?- le preguntó Annie con una sonrisa traviesa.
-¡Claro que no está enamorada de mí!- dijo él lanzándome una mirada asesina.- Sólo fue amable, nada más.
De nuevo,nosotras  reímos.
-Una vez esa chica se acercó a mí y me preguntó que era yo tuyo- murmuró Annie señalando a Peeta-. ¿Sabes? cuando le aclaré que sólo eras un amigo, se relajó por completo y puso cara de alivio- sonrió ella.
Peeta no habló, y enrojeció como un tomatito.
Clavó sus ojos en mí. Le sonreí.
-Te lo dije- me encogí de hombros.
Ayudamos a limpiar la cocina y lavar los trastos. De vez en cuando, entre Annie y yo seguíamos haciéndole burla a Peeta de su novia pelirroja.
En eso, un chillido rompe nuestras risas.
-Creo que ha despertado- dijo Annie suspirando-. Voy a verlo.
Pero antes de que desapareciera del cuarto , la tomé del brazo.
-Espera, Annie...- dije dubitativa-...te acompaño- me ruboricé un poco.
-Está bien- me sonrió ella.
Los tres subimos las escaleras y terminamos parándonos en el dormitorio del que provenían los llantos.

Entonces, Annie abrió la puerta.....












*Aunque no lo quiera admitir, Katniss estuvo un poco celosa en ambas situaciones*







¿Qué tal?¿Les gustó?♥    

Es el capítulo más largo que he escrito alguna vez en la historia de los capítulos de Meena......           Jajaja ok, no. El caso es que, espero que no os haya aburrido ni nada de eso :33♥

Lo confieso: amo sus comentarios. Así que ha COMENTAR YA! Si es que queréis una sonrisa en mi rostro.^^

Cuéntenme qué les pareció!!^^

Miles de besos, abrazos y gracias.♥

                                             
                                        Con Cariño♥
                                               Vuestra Escritora♥
                                                                       Meena♥



¡Hasta la próxima!